Resolver y tomar decisiones en un ambiente competitivo, con estrés y en un contexto cambiante se ha convertido en una rutina para muchos profesionales. Poder llegar a una forma de trabajo donde ya no tengas inconvenientes aparece como un objetivo, y muchas personas se frustran por la distancia entre lo que hacen y lo que les gustaría hacer.
Como profesionales, a menudo subestimamos el impacto que nuestra salud física y mental tiene en nuestro desempeño laboral. Desde el coaching y los recursos humanos, observamos que un estilo de vida equilibrado es crucial para mantener la productividad, el enfoque y la resiliencia ante los desafíos cotidianos, muy especialmente para quienes residen en grandes ciudades . En este sentido, hay tres pilares que sugerimos tener en cuenta para mejorar el bienestar general y con ello mejorar nuestra performance como profesionales: Alimentación, Sueño/Descanso y Ejercitar.
¿Por dónde empezar?
La base de cualquier cambio está en el autoconocimiento y darnos cuenta en que medida estamos con cada elemento que queremos mejorar. Cada profesional tiene un recorrido personal, y solemos ser conscientes de cómo estamos llevando nuestra vida en estos aspectos. Si nos preguntaran, por ejemplo, si comemos bien, si dormimos lo suficiente o si hacemos ejercicio, seguramente tendríamos una respuesta clara. Un estudio realizado por el “Centro de Estudios de la Sociedad Argentina de Nutrición (CESAN)” reveló que el 70 % de los entrevistados admitía no realizar actividad física regular, lo que afecta tanto la salud física como la claridad mental y la capacidad de manejar el estrés.
Autores como Tony Schwartz y Jim Loehr, en su obra “The Power of Full Engagement” (2003), destacan que la clave del alto rendimiento no radica en la gestión del tiempo, sino en la gestión de la energía. Ellos subrayan que cuidar de nuestra alimentación, el descanso y la actividad física es esencial para mantener niveles de energía sostenibles, lo que impacta directamente en nuestra productividad y bienestar.
Alimentación: Pequeños cambios, grandes beneficios
Una buena alimentación es fundamental. No se trata de seguir dietas estrictas, sino de hacer pequeños ajustes que podamos mantener en el tiempo. Incorporar más alimentos naturales, reducir el consumo de procesados y eliminar gradualmente el exceso de azúcar puede tener un impacto significativo en nuestro bienestar físico y mental. En definitiva se trata de hacer elecciones saludables para nuestro propio sistema, siempre teniendo en cuenta un control y seguimiento por parte de nuestro médico de cabecera.
Tip práctico: Si te resulta difícil mantener una alimentación equilibrada en medio de una agenda apretada, intenta preparar tus comidas con antelación. Esto te ayudará a evitar las decisiones impulsivas y poco saludables durante el día laboral.

Estudios recientes sugieren que una dieta basada en alimentos ricos en nutrientes no solo mejora el estado físico, sino que también reduce los síntomas de ansiedad y depresión.
El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha encontrado que una dieta rica en ácidos grasos omega-3, presentes en alimentos como el pescado, puede ser beneficiosa para la salud cerebral y emocional ([fuente](https://www.nimh.nih.gov)).
Hay países como Chile donde el pescado esta incorporado en la dieta, un hábito que podría incorporarse en Argentina para mejorar la alimentación, disminuyendo las carnes rojas.
Sueño y descanso: El combustible del cerebro
El descanso es otro pilar fundamental para el bienestar. Según la National Sleep Foundation (https://www.sleepfoundation.org), los adultos requieren entre 7 y 9 horas de sueño por noche para un funcionamiento óptimo. Sin embargo, un informe de la Universidad de Harvard señala que el 45 % de los adultos no logran cumplir con esta cantidad de sueño, lo que afecta la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad para resolver problemas de manera efectiva (https://health.harvard.edu)).
El descanso es fundamental, y la meditación puede ser una gran aliada para mejorar la calidad del sueño.
Según la Mayo Clinic, la meditación reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y favorece un estado de relajación que facilita el sueño reparador (https://www.mayoclinic.org/tests-procedures/meditation/about/pac-20385120).

Investigadores de Harvard Medical School afirman que la falta de sueño disminuye la capacidad de aprendizaje y las funciones cognitivas, lo que puede reducir la productividad y aumentar los errores en el trabajo (https://www.health.harvard.edu/). También sugieren que la meditación mejora la calidad del sueño y ayuda a combatir el insomnio, contribuyendo a un mejor rendimiento durante el día .
Tip práctico: Establecer una rutina constante de sueño, y evitar las pantallas antes de acostarse, puede mejorar la calidad del descanso. Además, crear un ambiente adecuado para el sueño, como usar cortinas que bloqueen la luz y mantener una temperatura agradable, puede ser útil.
En el campo de las competencias laborales, la calidad de sueño es clave para la toma de decisiones, el análisis de variables, la concentración y evitar errores u accidentes.

Tip práctico: Practicar 10-15 minutos de meditación antes de dormir puede ayudar a calmar la mente y preparar el cuerpo para un descanso más profundo. Existen aplicaciones como Headspace o Calm que guían sesiones breves de meditación, lo que facilita la incorporación de esta práctica a tu rutina diaria. Si no estás familiarizado con la meditación, comienza con ejercicios simples de respiración profunda o con técnicas guiadas a través de aplicaciones. Esto te permitirá experimentar los beneficios de la meditación sin necesidad de una inversión de tiempo significativa.
Incorporar un hobby: Un descanso mental necesario
Tener un hobby es esencial para desconectar del estrés laboral y nutrir nuestra creatividad. Durante la pandemia, muchas personas encontramos satisfacción en actividades como la jardinería, la pintura o la meditación, lo que nos permitió sobrellevar el confinamiento de una manera más saludable.
Además de hobbies creativos, la meditación es una excelente herramienta para desconectar del estrés laboral. Jon Kabat-Zinn, uno de los autores más destacados en el campo del mindfulness, ha demostrado en sus investigaciones que la meditación de atención plena (mindfulness) mejora la capacidad de concentración y reduce la ansiedad, ayudando a las personas a mantener un mayor control sobre sus emociones.
Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo conocido por su teoría del “Flow”, explica que el estado de flujo, alcanzado a través de actividades creativas, mejora nuestro bienestar emocional y nos ayuda a disfrutar del presente. Los hobbies no solo nos brindan un descanso mental, sino que también nos permiten reconectar con nuestras pasiones y habilidades.(https://www.psychologytoday.com/us/articles/199707/finding-flow).
Tip práctico: Si aún no tienes un hobby, dedica tiempo a explorar nuevas actividades. Considera probar cosas que siempre quisiste hacer, pero nunca te animaste. Esto no solo mejorará tu salud mental, sino que también te brindará una nueva fuente de satisfacción personal.
Ejercitar: Más allá de la imagen
El ejercicio no solo mejora nuestra imagen; también tiene un impacto profundo en la salud mental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana reduce el riesgo de enfermedades crónicas y mejora el estado de ánimo (https://www.who.int). Sin embargo, muchos profesionales sienten que no tienen tiempo para hacer ejercicio.
En Argentina, país con un alto número de enfermedades cardiovasculares, es altamente recomendable incluir una rutina de ejercicios.
Si te resulta difícil incluir el ejercicio en tu rutina, empieza con actividades sencillas y agradables. Caminar 30 minutos al día o practicar yoga pueden ser excelentes puntos de partida. Es clave que consultes con tu médico el ejercicio ideal que puede servir a tus propósitos y condición.

Tip práctico: La clave es encontrar una actividad que disfrutes. Esto aumenta las probabilidades de que te mantengas activo a largo plazo. Bailar, nadar, o incluso practicar un deporte en equipo son formas divertidas de ejercitarse. Si bien los ejercicios en solitario son efectivos, muchos no encuentran motivación para sostenerlos y terminan dejándolos (un ejemplo es el ir solo al gimnasio versus hacer deportes en equipo)
Conclusión
Mantener el equilibrio entre Alimentación, Sueño y Ejercicio no solo impacta nuestra vida personal, sino también nuestro rendimiento profesional. La clave está en iniciar con pequeños cambios que puedas sostener a lo largo del tiempo. Si sientes que necesitas apoyo para implementar estos hábitos, considera trabajar con un coach.
Aquí comienza tu plan!
Juntos podremos identificar las áreas de mejora y trazar un plan de acción personalizado que te lleve a establecer objetivos alcanzables que permitan desarrollarte y crecer como profesional.